HeianUbicados al norte del santuario de Heian, escondidos tras el imponente templo de techos verdosos y rojas columnas, se desarrollan estos exquisitos jardines cubriendo un área aproximada de 33000 m2. Dichos jardines se organizan en torno a cuatro estanques: este, oeste, sur y centro, cada uno más grande que el otro y con un significado específico.

El primer jardín o Jardín Oeste (Nishi Shin’en), se configura alrededor de una pequeña poza, llamada Byakko ike. En su centro se ubica, rodeada de lirios y guarecida entre los árboles, una sencilla glorieta donde se lleva a cabo la ceremonia de té en el verano.

En el Jardín del Sur o Minami Shin’en, los aristócratas se deleitaban componiendo poemas y admirando la naturaleza, especialmente a inicios de primavera. Se inspiraban en el colorido paisaje ofrecido por las flores de cerezo, salpicado ademas de azaleas, arbustos de trébol y las hojas rojizas del hagi japones, flora que aparece retratada en los trabajos literarios del periodo Heian.

Atravesando un grupo de árboles, se puede acceder al jardín central, llamado Naka Shin’en, construído en 1895. En su centro se halla el islote Sango, que acoge una linterna tallada en piedra de varios pisos. Un detalle lúdico lo ofrecen una secuencia de pétreos pilares cilíndricos o sawatari-ishi, tomados de dos antiguos puentes de la ciudad de Kioto, y que emergen entre los nenúfares, como invitando a ser recorridos.

Finalmente, el estanque más importante, acoge al Higashi Shin’en, el jardin Este, construído cerca de 1910. En tiempos antiguos en sus aguas se desplazaban los botes de los aristócratas. Ahora, cohabitan en ellas peces, tortugas, garzas, patos silvestres entre otros, además de la fauna que puebla los bosques vecinos. Remarcan el conjunto dos edificios, acompañados de pequeños islotes y puentecillos.